El Club Social y Deportivo Nolting vio la luz el 18 de febrero de 1932 en la esquina de Peribebuy y Nolting. Allí se juntaba un grupo de muchachos que conformaban un equipo de fútbol que jugaba bajo el nombre de Sarmiento.
Más adelante la denominación fue Godoy dado que un comercio con ese nombre les suministraba las camisetas. Pero luego optaron por el definitivo, el de la calle que los vio nacer, y le ponen Nolting al nuevo club, adoptando los colores blanco y rojo.
La primera comisión la preside Don José Uteza y un cuarto cedido por quien fuera el primer tesorero, Don Florindo Pesca, ubicado en Nolting 512, hace las veces de sede social.

Allí comienzan a organizarse bailes animados por conocidos grupos orquestales. El chocolate gratis para las señoritas y sus madres era el anzuelo para entusiasmarlas a que concurrieran.
Pasan los años y el club va creciendo tanto en lo deportivo como en lo social. Sus bailes adquieren una gran fama en todo el oeste.

También el aspecto cultural es tenido en cuenta con la apertura de la biblioteca popular Bartolomé Mitre y posteriormente con creación de la escuelita infantil (jardín de infantes).

 

El actual edificio de la sede social fue un diseño del reconocido arquitecto Osvaldo Perea. La magnitud de la obra llevó a que su construcción se fuera haciendo en etapas a medida que se conseguían los recursos, siempre con mucho esfuerzo. El natatorio, los distintos gimnasios, fueron los mojones que marcaron los avances que se fueron logrando.
Una anécdota curiosa posibilitó la construcción del frente de la institución. Un sobrino del famoso artista plástico Antonio Berni concurría a la pileta del club y el pintor solía venir a verlo. Un día el artista le regala una de sus obras al Nolting con la que se organiza una rifa para juntar fondos. Pero el número premiado no se había vendido y el cuadro queda guardado en la institución durante años.
Llega el día en que se decide construir el frente y se empieza a pensar como generar los recursos. Entonces uno de los directivos recuerda el cuadro guardado y dice:”La plata la tenemos”. Efectivamente, con la venta de la pintura se pudo realizar la obra.
En lo deportivo los logros fueron muchos y en diversas disciplinas. Pero sin dudas lo más destacado fue en el año 1952 cuando el equipo de básquet llegó a disputar en el Luna Park la final del campeonato nacional. El destino quiso que curiosamente fuera contra otro club de Ciudadela, el Claridad.